martes, 4 de agosto de 2009

clonar o no clonar...segunda parte


Pasa el tiempo y continuo con el mismo dilema: clonar o no clonar a mis bichitos... no es "la pregunta" existencial, pero a veces me hace dudar un poco, especialmente con los más complicados. Hace poco me pidieron (aunque todavía no se confirmó) las dos muñecas...qué hago? vendo las originales o hago lo mismo que vengo haciendo con los otros???

Lo gracioso es que no me molesta repetirlos (como dije antes, me obliga a escribir los patrones, y me gusta) sino que esto de producir en serie me quita tiempo para inventar otros. Ahora bien, hace un un par de días leí una discusión sobre si era honesto reproducir y vender amigurumis que habían sido creados por otros (sí, believe or not hay gente que crea foros sobre esto) y tengo la necesidad de decir y aclarar algo al respecto: por más que empecé "copiando"algunos bichitos (es la forma de aprender, no hay otra), siguiendo los patrones de Ana Paula ( http://amigurumipatterns.blogspot.com/) y por más que he utilizado como inspiración los millones de amigurumis que hay dando vueltas por internet (posta que hay millones!!!) ninguno es exactamente igual (ni siquiera entre los que repito). Es una línea muy delgada, pero es una discusión que se plantea en todos los ámbitos de las creaciones (artes plásticas, música, pelis, etc.) Sin ir más lejos, los grandes artistas se copiaban entre ellos (Van Gogh de los orientales y de sus contemporaneos, Klimt y Schiele entre ellos, Picasso del arte africano...hasta Leonardo y Miguel Angel no paraban de imitarse!!!).


Concluyendo, muchos de mis amigurumis están inspirados en otros bichos (tanto muñecos como amigurumis), otros están inspirados en mis dibujos, y unos cuantos salen de casualidad, sólo porque tenían que salir así...

Ah! Y me estaba olvidando!!! Para aquellos que se pregunten porqué Pica-Pau, les aclaro que es una palabra en portugués que significa "pájaro carpintero", que no es porque me guste el dibujito (de hecho, lo odiaba) sino porque de chiquita tengo una muñeca llamada Emília (la pobre recibió mis primeros impulsos artísticos) de una serie de cuentos del brasileiro Monteiro Lobato, O sítio do Picapau amarelo (http://pt.wikipedia.org/wiki/Sítio_do_Picapau_Amarelo). En fín, me traía recuerdos y sonaba lindo.

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