martes, 7 de junio de 2016

Cumple Blog: 7 años.


Un domingo hace 7 años subía la primera entrada a este querido, abandonado (y ahora bastante polémico) blog.
Gran parte de mi historia como Pica Pau está plasmada en estas páginas virtuales.
Las otras andan desperdigadas por cuadernos, fotos, memoria y el resto de las redes sociales.
Flickr quedó muy atrás y nunca fue un sitio al que le dedicara tiempo...aunque ahí está la primera foto que subí como Pica Pau, el 29 de marzo del 2009.
Facebook es solo para dar a conocer acontecimientos, muy rápido e impersonal. La "fan page" donde aparentemente dejo de ser persona y me convierto en Pica Pau...y un montón de desconocidos se violentan y me insultan porque defiendo mi trabajo o no llego a responder todos los mails...en fin, no soy tan fan de mi fan page.
Instagram es para ser siempre lindo, y bueno, y dulce...e irreal (los filtros todo lo pueden).

Pero acá siempre pude ser yo.
Porque acá no me importa "ser marca" (y nunca jamás lo soy, ni me dejen serlo) y, a pesar de que intente evitar temas delicados  (política, religión y fútbol) puedo hablar de lo que quiera, salga como salga.
Porque los que pasan por acá se suelen tomar el tiempo para leer, para entender, para identificarse o para discernir, pero (casi) siempre entendiendo que del otro lado hay un ser humano (o algo por el estilo).

Por eso tenía muchas ganas de dedicarle un tiempo, volver a leer todo, volver a subir fotos y hacer una especie de recuento de carrera/vida/logros picapausences.
Pero no.
Primero, porque empecé a leer y me aburrí bastante...7 años...la cantidad de sandeces que se pueden escribir en ese tiempo es digna de asombro (y, aparentemente, de celebrar).
Segundo, porque recordé cuan poco disfruto ese momento en los cumpleaños (o casamientos, o bautismos, o cualquier otro evento similar) donde pasan un potpourri de fotos y "momentos kodak" mientras todos miran con cara de "ay qué lindo"... pero en realidad lo único que quieren es que llegue la comida.

Entonces, como podemos convenir que la comida en este blog son los patrones "gratis", aquí va el del CumpleBlog, que salió conejo y salió con bonete y un tanto circense. 
(Quiero pensar que no es necesario volver aclarar el temita de que gratis no significa libre y sin autor y todo eso, no?....sé que ahora me tienen muuuucho miedo y no van a volver a hacer cosas que no deberían. Guiño, guiño).

Así que sin más, les presento a don Crispín,  Conejo Cumpleañero Circense (de casualidad).





Y su patrón, que es muy sencillito y va bomba con algodón mediano y aguja de 3,00 mm...o 2,75, como me gusta a mí. Si no se entiende algo, me preguntan...tardo un poquito, pero respondo.
(perdón por las fotos no tan buenas, pero me quedé sin cámara decente)







Como además de ser el cumple blog, estoy muy muy emocionada con todo el apoyo y el cariño que recibí estos días (ya saben, eso de defender el trabajo y el derecho de autor...y que densa que soy, carancho!) les dejo el link para que puedan recibir gratuitamente todos estos 5 patrones nuevitos nuevitos que hice para DMC España (hagan click ahí nomás).



Félix Aguará Guazú



Marcia Alpaca



Rocco Chinchilla



Catalina Cotorra



Donatella Tortuga Verde

Y al final se están llevando 6 patrones por el precio de un post.... solo porque la vida está llena de bellas casualidades (como lo de DMC saliendo justo en este momento) y de bellas personas que se merecen un poco más de cariño. 
Aunque la vida no es tan perfecta, porque ahora que lo pienso deberían haber sido 7 patrones por los 7 años. 
Pero bueno.
7 años el 7 de junio, que es mes 6, 6 patrones. Listo, ahora si es perfecto (perdón por el divague pero hace media hora que mi hija me grita y llora "quiero jugar mancha" al oído).

Y perdón, ya sé que me cabroneo mucho...y me voy a seguir cabroneando (porque sigo creyendo que nunca hay que callarse ante las injusticias y la deshonestidad) pero también creo que la mejor forma de combatir esa maldad y violencia gratuita es siendo y haciendo todo lo contrario. 

Sean felices y dejen ser felices a su prójimo. 
Confíen en su imaginación, que todos venimos con eso de nacimiento (solo hay que acordarse de alimentar nuestro niño interior de vez en cuando).

Nada. Eso.
Feliz semana y gracias.
Yan






viernes, 3 de junio de 2016

De cómo defender tu trabajo (o matar tu perfil en las redes sociales en el intento)



Hola!
Casi 8 meses desaparecida.
Le echo la culpa a Facebook y a Instagram.
Mentira. Soy demasiado colgada y cada vez que intento retomar no sé por dónde empezar ni que escribir.
Y hoy vuelvo con el post más largo (y tal vez más denso) de la historia.

Pero el 7 de junio se cumplen 7 años desde mi primera publicación en este blog. 
Y quiero que sea una aparición feliz, un post feliz feliz de Feliz Cumpleaños de Blog. 
Tanto para mi como para todos los que están del otro lado.

Escribo, borro, vuelvo a escribir. Y no sé por donde empezar. Otra vez. Porque es un tema “serio”, y lo serio parece no tener lugar en este mundo de muñequitos, hilos de colores y unicornios cagando arco iris.

¿Qué pasó tan grave como para que me anime a ser odiada por cientos, como para que me atreva a correr el riesgo de matar mi perfil en las redes sociales? 
El vaso rebalsó. Recibí un mail con una captura de pantalla donde se leía que una tejedora le decía a otra persona que “ me había comprado los derechos para hacer mis muñecos”.
Y fue el colmo. Exploté.
Entonces publiqué una serie de apreciaciones respecto a cómo me hacían sentir algunas de las personas que siguen mi trabajo. 
Por un lado, les agradecía a las personas que respetan y reconocen de mi trabajo, a veces de formas tan amorosas y dulces que me hacen sonrojar cuando leo sus comentarios.
Por otro lado, hablaba de lo poco feliz que me hacían los seres que no lo respetaban, que se apropiaban del trabajo ajeno  como si el autor no existiera, que le mentían a sus propios admiradores.
Si, me enojé, y mucho. Y soy consciente de lo que puede general la cola de paja hace en muchos.
Por suerte, la mayoría de los comentarios fueron de apoyo. Pero hubo más de uno que, casi violentamente, me acuso de todas las cosas que se puedan imaginar.

Lo peor es que, después de haber cometido “el error” de gritarle al mundo cómo me sentía en Facebook, cometí el verdadero error: borrarlo.
Y ahí entendí (mejor dicho, me hicieron entender): no estaba solo vomitando sentimientos, estaba defendiendo mi trabajo, mi sostén y el de mi familia.
Y tenía ganas de calzarme una armadura, levantar la espada y gritar “que venga al que no le guste”
Pero después pensé: “pará, esto no es cuestión de gustos u opiniones, tiene que ser cuestión de derechos” . Tengo derecho a defender mi trabajo. Todos tenemos derecho a defenderlo.





Cuando uno se dedica a trabajos poco convencionales (léase, “trabajos no tan serios y/o importantes”) sabe lo engorroso que es estar explicándose todo el tiempo. Especialmente si son trabajos que suelen confundirse con actividades relacionadas al tiempo libre, a los hobbies o al placer. A lo bonito.
No solo cualquier humano las puede realizar sin necesidad de ser profesional si no que, en la mayoría de los casos, el producto de los profesionales suele ser para el “mero disfrute” (piensen en música, películas, libros, obras de artes, objetos de decoración, muñecos…) 
El trabajo y el sacrificio desaparecen en el placer que nos proporciona el fruto de estas actividades…
Peor. Por encima de esto ni siquiera llegamos al estatus de “artista”. No sólo nos dedicamos a trabajos placenteros e inútiles, sino que nos convertimos en simples “reproductores de artes menores”: somos artesanos. 
El arte que se diluyó en oficio. El “eso lo hacía mi abuela”
Entonces aparece el “pero vos no te podes quejar! si trabajas de lo que te gusta. Agradece que tuviste suerte”.
Y automáticamente nos sentimos mal. Muy mal. Volvemos a callar y nos autoflagelamos un buen tiempo con la idea de lo malo y desagradecidos que somos por tener el tupé de quejarnos de nuestro trabajo, que es solo belleza, placer y amor. Malos, malos. 
Hermosas úlceras y contracturas eternas se encargan de atestiguar nuestra maldad.

Hace 7 años que vengo luchando contra mis propios prejuicios y fantasmas,  contra “ y…la verdad es que tendría que haber seguido diseño o arquitectura. Qué voy a hacer, muñequitos toda la vida?”
Pero si a mi me cuesta horrores defender y tomarme en serio mi trabajo…¿cómo voy a pretender que el otro lo respete?

Así que, va de nuevo.
Hola. 
Mi nombre es Yanina Schenkel. Hace 7 años que soy diseñadora de muñecos en crochet.
Amo lo que hago. Nunca pensé que me iba a dedicar a esto “profesionalmente” y todavía tengo vergüenza de decir y/o explicar mi trabajo. Sufro no tener título universitario, soy bastante vehemente, hipocondríaca y tiendo a bajonearme seguido porque me exijo demasiado (si no soy la mejor, no soy nada). Orgullo de señora leonina.
Pero amo lo que hago. 
Amo mis muñecos, mis hilos, mi trabajo. Amo tejer y amo dar clases. Y agradezco todos los días el cariño que recibo de todas las personas maravillosas que conocí gracias a mi oficio.




Por todo esto, cuando además de robar el trabajo de años como si fuese una tarta que encontraron de casualidad en mi ventana (hola referencia a dibujos animados de la prehistoria) sino que por encima de eso se toman la molestia de ningunear como si uno solo fuese un perfil bonito que encontraron en Facebook (porque ojo, las redes sociales no están convirtiendo en eso) tiendo, digamos, a explotar. 
Y explotando no solucionamos nada, y mirando para el otro lado menos que menos…de hecho, los avivados se multiplican.

Increíblemente, cuando ya pensaba que me estaba volviendo loca y me habían casi convencido de que era extremadamente exagerada en mis demandas y reproches, apareció mi propia súper heroína en forma de abogado. Si, leyeron bien. Súper heroína y abogada en la misma oración.
Mi propia Nelson & Murdock (busquen, Daredevil, Marvel, Netflix, nerdeada).

Con mucho cariño (cariño hacia una abogada, se acerca el fin del mundo) les presento a María José Mangione, abogada y agente de la propiedad industrial.
Lógicamente, la bombardeé con preguntas, dudas y un resumen de los comentarios que suelo recibir cada vez que, oh, maldita desagradecida! tengo el tupé de reclamar sobre la autoría de mi trabajo.
Y, obviamente, si tienen alguna duda con respecto a su propio trabajo, gustosa les responderá con la paciencia que me respondió a mi. Su mail: abogada.mangione@gmail.com


Primero a lo primero. 
El contexto de la cuestión. Me encanta encontrarme con personas más nerds que yo, jijiji.

Qué es el derecho de autor?  
Es el conjunto de normas jurídicas que protegen una obra científica, literaria o artística.  El art. 1 de la ley 11.723, que es la ley que establece el Régimen Legal de la Propiedad Intelectual, establece qué es una obra científica, literaria o artística, y los subsiguientes, cómo se protege.
El art. 2 es el que establece que el autor de la obra es quien puede disponer de ella, y quien puede también autorizar a terceros a disponer de ella, de forma limitada o ilimitada.
Entonces, el derecho de autor es el derecho que el Estado le otorga al autor de una obra de disponer de ella y de protegerla.
Para que pueda ser protegida, la obra debe ser original.  Y uno de los indicadores de originalidad,  es  determinar el “esfuerzo o la dificultad que haya demandado la realización de la obra en relación con el nivel medio intelectual del hombre del oficio. Vale decir, que la obra haya exigido al autor sortear ciertas dificultades o vencer determinados obstáculos mediante la aplicación de especiales facultades derivadas de su arte, de su habilidad o de su técnica”, según dice Julio Ledesma.
Qué es el plagio?
En nuestro ordenamiento jurídico, el concepto de plagio surge de los arts. 71 y 72 de la ley 11.723, por lo que se puede definir el plagio como el resultado de querer hacer pasar una obra ajena como propia, sea la reproducción exacta de la obra ajena o una reproducción que presente diferencias triviales, aplicadas para ocultar o disimular el hecho de la copia.  Es la apropiación de una, algunas o todas las características originales de una obra.
Cuáles son los tipos de plagio?  Existen dos tipos principales de plagio.  El plagio servil y el plagio inteligente.  El plagio servil se refiere a la copia textual o casi textual.  El plagio inteligente implica disimulo, alteraciones superficiales que mantienen la esencia original de la obra.

A continuación, hice un copy paste de la entrevista improvisada que salió entre todos los mails que nos cruzamos (no solo me pareció interesante dejarlo así, sino que no quiero mandar fruta en algo que no entiendo )
Lo que está en negrita son preguntas y opiniones (literales) que recibo habitualmente . 
En itálica, sus respuestas






SOBRE "DERECHOS" (en realidad no sé si entra dentro de derechos o qué, vos me dirás)​ Si, derechos! Estamos hablando de derechos de Propiedad Intelectual.  Este tipo de derechos se divide en 2 grandes grupos: Los derechos de Propiedad Industrial (los que protegen marcas, patentes de invención, modelos, etc) y los Derechos de Autor (que protegen obras inéditas o publicadas) 
  1. La pregunta que engloba todo es: si compro tu libro ¿puedo vender los muñecos?
No.
Por qué? Porque sólo el autor de una obra artística registrada tiene los derechos de explotación de esa obra. (Esto es así porque está plasmado en el Art. 2 de la Ley 11.723, Régimen Legal de la Propiedad Intelectual en Argentina)  
Qué son los derechos de explotación? Son la faz patrimonial del derecho de autor.  Son los derechos que le permiten al autor de la obra (y a las personas a las que el autor autorice expresamente) a explotar económicamente una obra.  Es decir, reproducirla, editarla, venderla, alquilarla, etc.  
Conclusión: Sólo el autor y quienes él autorice expresamente pueden explotar económicamente la obra.  
Más específicamente, sólo Pica Pau y las personas que ella autorice pueden vender los muñecos y sus patrones.
La pregunta que viene de vuelta, sería: Entonces, para qué compro el libro??  Esa pregunta está más abajo, junto con su respuesta.
        2."​Usé tus muñecos para mi emprendimiento personal, son muy lindos y me ayudan un montón en mi emprendimiento​"

Qué bueno! 
Peeeero, hay que diferenciar dos situaciones.  Si lo que haces es inspirarte (y con inspirarte quiero decir que uses los patrones como base para crear los propios, que mires cómo la autora resolvió tal o cual problema que vos tenés con tus patrones, etc) o si estás copiando los patrones.  El primer caso es un caso permitido.  El segundo es un caso de plagio, una conducta ilegal.  Lo que no está expresamente permitido por el autor, está prohibido.  Por qué? Porque viola sus derechos de autor.  Más abajo explico la diferencia entre la inspiración y el plagio,  y sus consecuencias.
  1. El anterior fue el más amable de los comentarios, los siguientes son algunos de los  que recibí en el último post.

  • Compré tu libro, TENGO DERECHO a hacer lo que quiera.  Es relativo.  Tenés derecho a leerlo, a usarlo como decoración, a usarlo para posar la pava del mate, para nivelar la mesa de la pata corta, para entretenerte en el tren… Pero NO tenés derecho a violar los derechos del autor.  Esto quiere decir que no por el hecho de haber pagado para acceder a la obra, tenes también el derecho de reproducirla para vender los muñecos, por ejemplo, porque estarías violando los derechos patrimoniales del autor de la obra. 

  • NO CREO en el derecho de autor. Hablemos de semántica.  Las leyes existen y uno no puede creer o dejar de creer en algo que existe. Pero fuera de esto, el ordenamiento jurídico es de cumplimiento obligatorio.  Entiendo que lo que esta persona quiso decir es que “no está de acuerdo” con el derecho de autor, o mejor, que no está de acuerdo con reconocerle derechos morales y patrimoniales al autor de una obra y que pueda protegerla.  El problema es que, de acuerdo o no, es de cumplimiento obligatorio, como todas las leyes de la nación y de la jurisdicción donde uno vive o desarrolla actividades.  Yo puedo no estar de acuerdo con que el voto sea obligatorio.  Pero lo es.  Así que tengo que ir en tiempo y forma a votar cuando el Estado me lo indica, en la escuela en la que el Estado me indica, con la documentación que el estado me indica.  Si no lo hago, el Estado me impone una multa.  En el caso del derecho de autor, el Estado me dice que él protege la obra del autor.  Si violo esa protección, el autor está habilitado para hacer una denuncia administrativa o iniciar acciones en los fueros civiles o penales (según el caso).  Conclusión: Me guste o no me guste, hay leyes de la nación que protegen el derecho de autor.  Y es obligatorio para los terceros no violar esos derechos.

  • PARA QUÉ VOY A COMPRAR EL LIBRO si después no puedo vender los muñecos?  Porque el libro te dice cómo reproducir los muñecos.  Lo que no podes es enajenarlos.  Es decir, si compras el libro, podes tejer los muñecos para tus hijos, tus sobrinos, tus nietos, para regalar, para decorar, para practicar, para usarlos como inspiración para tus propios patrones,  para hacer voodoo, lo que quieras.  Siempre y cuando no violes los derechos del autor, vendiendo los muñecos, copiando los patrones y vendiéndolos, plagiando los muñecos, etc.

  • Si pago tu taller TENGO DERECHO a comercializarlos.  No.  Es el mismo caso de la compra del libro.  La persona que te enseña a través de un libro o de un taller, y es el autor de la obra, es la que puede ejercer los derechos de explotación.  Si compras el libro o haces el taller, tenes acceso a conocer cómo reproducir la obra, pero no tenes derecho a enajenarla.  Y cuando digo enajenar, digo obtener dinero a cambio de un producto, sea por venta, alquiler, reproducción en otros libros o talleres, etc.

  • Está en internet​, es gratis, por lo tanto puedo hacer lo que quiera​ (entienden que lo que es gratis y está en internet "no tiene autor"​)​  Internet es una más de las formas de reproducción de una obra artística, que en este caso, está protegida por el Estado Argentino.  Que esté en un libro, en un vídeo, en un taller, en un folleto, en la televisión o en internet, es indistinto.  La pregunta importante es: Esta obra artística que quiero reproducir, está protegida?  Si la respuesta es sí, y no tengo la autorización expresa del autor para la reproducción, no puedo violar los derechos de ese autor, por lo que no puedo enajenar esa obra.



INSPIRACIÓN vs PLAGIO​ (la mayoría pareciera no entender  la diferencia entre ambos conceptos)


  1. Uso tus patrones, pero les hago “mis toques personales” para que no sean como los tuyos.​  El plagio es la falsa atribución de autoría (Hago un muñeco con un patrón del libro de Pica Pau y digo que es un modelo mío),  sin importar que la reproducción o representación de la obra plagiada sea disfrazada, remozada o encubierta, (hago un muñeco con un patrón del libro de Pica Pau, pero le cambio detalles, como colores, o pequeños agregados) o bien utilizando en forma original la creación ajena (Reproduzco los patrones de un libro de Pica Pau sin ninguna modificación)  Conclusión: Es plagio.

  1. Yo buscaba muñecos por internet y ​usé los tuyos como inspiración​​ (pero son casi iguales al original, salvo por el agregado de un moño o cambio de color) Plagio.  Los agregados, las variaciones aplicadas a características triviales de la obra, reducciones, diferencias insustanciales, no son suficientes para hablar de inspiración.  Si en la obra original y en la posiblemente plagiada existe una semejanza tal que permita decidir que la segunda es una representación de la primera, existe plagio.  Entonces: La reproducción tal cual de los patrones y de la representación de los patrones (es decir, reproducir los patrones o tejer los muñecos) sin variaciones, es plagio.  Y hacerle cambios a los patrones o a los muñecos, que sean triviales, hacer agregados o hacer reducciones, también es plagio. 


  1. "No sé porqué te enojas, si todos los muñecos son iguales...patas, orejas, brazos...no inventaste la pólvora, vos sólo tuviste suerte" Bueno, esta afirmación está buena para explicar la diferencia entre lo genérico y lo que emana de la creación que el Estado reconoce como protegible. Una definición de Obra que surge de la jurisprudencia (más abajo pongo todas las referencias que usé para contestarte) es la siguiente: “las obras pueden ser novedosas, pero el derecho de autor no exige la novedad como condición necesaria de la protección. Es suficiente que la obra tenga originalidad o individualidad: que exprese lo propio de su autor, que lleve la impronta de su personalidad”.  Traducción: Si haces un muñeco de un perrito, para que se entienda que es un perrito, tiene que tener las características de uno, es decir, 4 patas, una cola, 2 orejas, una nariz, 2 ojitos (hasta acá, tu obra no es novedosa ni original, por lo que no puede protegerse)… Pero si tu perrito tejido es resultado de la actividad del espíritu, individual, con características originales, pasa a ser una obra, no novedosa pero sí original,  y si es original,  el Estado te dice que podes protegerla.  Qué significa que una obra cumpla con el requisito de originalidad? Quiere decir que debe ser personal, “debe estar expresada de una manera personal y no ser meramente la expresión obvia o usual de los hechos” según otro fallo que cito más abajo.  Entonces, tenes todo el derecho a enojarte, y el Estado te ampara en el enojo!!


Nunca pensé que iba a tomarle cariño a un abogado (probablemente que mis suegros sean abogados tampoco ayuda a la ecuación). Pero la amé. Y amé que las redes sociales logren este tipo de empatía.
Y aparentemente no estoy tan loca. O si, pero el Estado me ampara, je.

Los autores no producen de la nada, no "crean" en el sentido bíblico de la palabra. 
Yo no inventé el crochet, no inventé los muñecos, no inventé los muñecos en crochet (los japoneses tampoco, solo la palabra amigurumi) no inventé las remeras a rayas, no inventé los animales, no inventé las fotografías cenitales sobre una mesa de madera oscura con hilos y tijera de cigüeña.
Pero todo eso, mezclado y digerido durante años, fue saliendo así, de a poco, en un mundo que para mi es muy íntimo y personal. Un mundo que ya tiene 7 años y hace poco más de un año salió resumido en un libro que mi editor llamó “El Mundo de Pica Pau”. 
Un mundo que también existe gracias a ustedes. Porque ustedes me motivaron a que siga 
creciendo, a que todas las mañanas me levanté con ganas de mostrarles algo nuevo.
Porque amo y me llena de felicidad y orgullo recibir sus imágenes, ver los muñecos que hacen, ver las caritas de los niños que los reciben. 
Y me emociona hasta las lagrimas leer sus historias, saber que mis muñecos los ayudan a no pasar tan mal nuestros vaivenes económicos, que gracias al tejido pueden poner un plato de comida en la mesa.






A ustedes, gracias. 
Y sepan que también su trabajo es digno de ser defendido. Porque siempre va a haber un  “eso lo hacía mi abuela”. 
A lo que habría que responderle que la pobre abuela también tenía derecho de ser autora y defender su trabajo.


Y, para que no quede ninguna duda (bueno, si, seguro que van a quedar miles), vuelvo a aclarar.

Como autora, me reservo todos los derechos sobre los patrones.  Los patrones no pueden ser reproducidos, publicados, alterados o revendidos, ni en su integridad ni de forma parcial.
Muñecos hechos a partir de los patrones de los que soy autora: Me reservo todos los derechos, a excepción de la reproducción  artesanal ocasional y/o a pequeña escala, de tejedor a consumidor final, siempre y cuando se reconozca fehacientemente mi paternidad sobre la obra.  La manera que recomiendo de hacer conocer que soy autora de la obra es a través de la frase Muñeco tejido por .(nombre del tejedor) con patrones de Pica Pau
Dejo constancia de que no consiento reproducciones que no reconozcan mi autoría, y/o reproducciones a gran escala y/o venta mayorista. 

Nuevamente, millones de gracias por la paciencia y el cariño. 
Sean felices.


Yan