lunes, 22 de junio de 2015

De vuelta en casa

Obviamente, nunca llegué a cumplir con mi promesa de postear más seguido y dejé pasar más de 2 meses para volver a escribir. Pero aquí estoy, de vuelta en casa.
Y acabo de escribir “de vuelta en casa” y me di cuenta que esas últimas 4 palabras encierran mucho más de lo que pensaba decir. 
Así como un instante de iluminación, mientras mastico un pedazo gigante de pan con manteca intentando no llenar tanto de migas el teclado.
Y como encierra más de lo que yo pensaba y nunca planifico demasiado lo que voy a escribir (pensaba ir directamente con “oh, qué feliz que estoy con mi libro” pero mi condición verborrágica y mi pequeño Grinch interior no me lo permiten) vamos a ver que pasa si me voy por las ramas.
Así que empecemos desde donde los dejé. O, mejor dicho, lo que pasó justo antes de eso.
En marzo, en medio de las correcciones del libro, me fui de viaje. No por placer, sino por trabajo de mi pareja. Bueno, el por trabajo, yo por placer…jeje. Un poco más de mes y medio en la hermosa y esquizofrénica California (creo que pocos lugares en el mundo son tan artificiales y explotan tanto de naturaleza como esta región norteamericana). 
Y pensaba hacer un post al respecto. Saqué mil fotos y tenía mil cosas para contarles, incluyendo mi pánico incontrolable hacia los aviones, descubrir que no puedo vivir sin helado de manteca de maní con chocolate y caramelo-dulce de leche- con sal (todavía tengo síntomas de abstinencia que intento substituir con dulce de leche granizado), y la increíble experiencia de la Pacific Coast Highway, que tuve el placer de recorrer ida y vuelta (con Juana descontrolando todo el viaje, divino)
Pero después empecé a dudar…nunca hice de este un “blog de viaje” y tampoco podría hacer un post con recomendaciones cool porque la verdad es que me la pasé el 90 por ciento del tiempo encerrada en un lindo departamento con Juana. Principalmente porque, a pesar de que yo fui con la idea de “viaje por placer” (eso es lo que yo y el señor de la aduana de EEUU quisimos creer) me la pase corrigiendo textos, fotos y más textos del libro, yendo al supermercado, cocinando, lavando ropa y, basicamente, haciendo exactamente lo mismo que hago en casa (incluyendo soportar la irritante voz de Mickey Mouse durante horas). 
Y ahí se fue todo el glamour del viaje. 
Cuando llegué a Buenos Aires, a fines de abril, el libro ya estaba impreso. O al menos las primeras copias que iban a ir directo a los primeros compradores y a la Feria del Libro.

Y fue uno de los momentos más extraños de toda mi vida. Trabajé tantos años para que este libro viera la luz, tantos años imaginándolo que, cuando lo vi hecho papel y tinta me pareció, como decirlo…viejo?
En vez de encontrarme saltando eufórica de alegría tras haber logrado mi tan ansiada meta, me vi buscando errores, pensando en el próximo, en que cosas cambiaría, en que cosas volvería a hacer. Una sensación extraña. Y estuve varias semanas así, con algo de bronca por no sentirme tan contenta como se supone debería sentirme. Entre paréntesis y siendo sincera, varias cuestiones familiares - algunas resueltas, otra no- oscurecieron un poco el momento. Pero fuera de eso, no podía ver el libro como “oh! está es mi gran obra, soy autora, que orgullosa que estoy”…o lo que sea que debiera sentirse en ese momento. Ni hablar de lo que odié el "ya tenes hijos, escribiste un libro y...plantaste un árbol?" Si, lo planté y se murió. Cuenta?
Si, digamos que no fue mi mejor momento.








Pero ahora, mirando todo eso desde un poquito más lejos (no tanto, porque todavía no hace 2 meses que el libro está en la calle y recién hoy llegó a librerías) creo entender un poco mejor lo que pasó.
Primero, el terror. El miedo del cual les hablaba en el ultimo post: gustará? se entenderá? servirá de algo? me habré equivocado mucho? Ni hablar de la horrible sensación de deberle demasiado a los editores que se animaron a hacer el libro realidad. Y si se quedan con esos miles de libros en cajas durante años? 
Mucho miedo, tanto miedo que no pude disfrutar absolutamente nada de nada durante semanas.

Y entre todos esos temores, dudas, broncas y días oscuros fue apareciendo, de a poco pero con mucha fuerza, toda la magia que esto de las redes sociales puede lograr. Así como el sol en los días de frío o el agua fresca en los agobiantes tardes de verano, ustedes se convirtieron en la energía que me permitió seguir adelante.

Por eso quería y necesitaba decirles que, fuera de los errores por la inexperiencia de la primera vez, fueron ustedes los que me permitieron volver a mirar el libro - y 6 años de trabajo- con cariño.
No creo que pueda volver a leer este primer libro (salvo para hacer la traducción y corregir algunos malditos errores de tipeo), pero seguir recibiendo todas las fotos de sus muñecos, todas las versiones, sus palabras, sus consultas, su cariño- y sus críticas!- son motivo suficiente para seguir adelante con todo este delirio de vivir  de crear mundos imaginarios para alegrar e iluminar un poco nuestras vidas.








Ok, lo último salió hiper cursi. Pero es así. Cada vez que me escriben , que veo las fotos que me mandan, que las encuentro en un taller... no sé como agradecerles tanto cariño. A veces, el trajín del cotidiano no me da el tiempo para responderles a todos como debería, pero realmente les agradezco de corazón todo el amor y la paciencia que me tienen (incluidos los que se toman el tiempo para insultarme por escrito por mi falta de respuesta). Ni hablar de que soy un desastre para expresar afecto...gracias emoji por hacerme más fácil la tarea....

Pero bueno, todo esto para decirles que son ustedes los que me hicieron sentir que estoy de vuelta en casa y reencontrarme con la razón por la que empecé a hacer todo esta locura: porque todo esto me hace feliz. Y la felicidad, por suerte, es súper contagiosa.

GRACIAS,  MILLÓN DE GRACIAS.

Y como si sigo escribiendo voy a llenar todo esto de cursilerías, los voy a dejar por acá.

---No escribí casi nada de lo quería decir y hablé de cosas que tal vez no interesen pero, como les dije al principio, no soy mucho de planificar las cosas.
Pero la próxima trataré de ponerme las pilas y subir algunas de las hermosas imágenes que me mandaron y hacer un mini tour por el libro para que los que tienen ganas de chusmearlo pero no se animan a comprarlo (no me voy a meter con el tema del precio/valor de los libros porque no viene al caso...) al menos puedan saciar al bichito de la curiosidad.
No prometo porque no quiero volver a no cumplir.

Los quiero mucho, en serio.
(y en este momento ya pasé del pan con manteca a una porción de pizza fría...migas más grasa en el teclado)






Besos enormes,

Yan