domingo, 21 de agosto de 2011

sueño de día del niño


Hace casi un mes que no me siento a escribir. Por falta de tiempo, por falta de novedades que se puedan mostrar con fotos. Estuve trabajando demasiado, poniéndome al día con pedidos (objetivo que no logré). Lo mejor de todo fue que, por esas casualidades del universo, me llamaron de un estudio-taller de stop-motion (sisi, de esos que hacen animaciones cuadro por cuadro, léase The Nightmare Before Christmas, Coraline, y el fabuloso Fantastic Mr. Fox, sólo para nombrar las genialidades más conocidas).
La cuestión es que me necesitaban para tejer unas cuantas cosas para un comercial extranjero. Primero dije que no (porque tenía que ponerme al día...), pero después de un par de llamados me convencieron. Y no es que tuviesen una gran necesidad de contar con mi genialidad en el taller, sino porque no les resultó nada fácil conseguir gente que pudiera soportar jornadas de 10 horas (y fueron más de 10 jornadas así, incluyendo fines de semana) tejiendo y destejiendo cosas bastante extrañas. Así que sumamos tres, Mariana (una genia que ya conocía porque de vez en cuando me da una mano), Juli (una mexicana que me hizo reír demasiado) y yo. Ah! Y Sofi, una grosa que se encargo de tejer un montón  en esa maravillosa máquina que es la Knittax.
Lamentablemente, no les puedo mostrar nada de nada hasta que salga (que no tengo ni idea cuando va a ser), pero no puedo dejar de recomendarles que se den una vuelta para ver lo que hace la gente requetecontra super copada de Can Can Club  y Gazz. Y, por favor, si tienen 12 minutos libres, no dejen de ver el corto que hicieron los chicos de Can Can, Teclópolis, absolutamente bello.


Además de todo esto, hoy es el día del niño en Argentina (habitualmente es el segundo domingo de agosto, pero por razones de materia política - elecciones primarias - se trasladó). Hace mucho que dejé de ser niña en el sentido estricto de la palabra (y hace mucho que dejé de recibir regalos), pero haber tenido la posibilidad de participar en un proyecto que involucre la animación fue uno de los mejores regalos que le podían haber hecho a la niña que llevo dentro. Un sueño hecho realidad.
Así que no tengo más que un profundo agradecimiento a esta gente espectacular (Mab, Seba, el Pela, Anük, Nati, Mauro, Antonio, Javi, Tati y todos los que pasaron por ahí estas semanas) por invitarme a jugar a su vereda.